La astrofísica dista mucho de ser una ciencia dura, cuadrada y limitada a los grandes pensadores matemáticos. Es una ventana al futuro y la comprobación empírica brindada por el universo de que todo, absolutamente todo, existe en un gran ciclo de vida, transformación y muerte.

El motor de la astrofísica es la inteligencia. Punto y no vale la pena discutirlo. Es la máxima expresión de la curiosidad humana; la búsqueda de lo desconocido, una materia que tiene las herramientas para explicar el inicio de la vida… el inicio de todo.

La búsqueda del todo, es la búsqueda de Dios. Es entender el universo como un gran espacio infinito donde todo es posible y comprender nuestra verdadera posición en el universo. Una idea clara de nuestro “poder”.

Y quizás su mayor mérito, es que utiliza la ciencia como una fuente lógica para explicarle estos fenómenos a la gente. Irónicamente, aquí es donde entra el problema; la sociedad actual ha desplazado a un segundo plano el estudio de esta ciencia. No pretendo evangelizar sobre sistemas políticos ni económicos, pero el rumbo que tomó la humanidad nos ha llevado, lamentablemente, a dejar de mirar el cielo. No obstante, poco a poco, un esfuerzo de la comunidad científica ha llevado la ciencia a un punto de interés en las personas. Aquí es donde se vuelve, por lo poco, loable el esfuerzo que hace The History Channel con una verdadera enciclopedia cósmica como es El Universo. Nuestra generación vive la fortuna de quien da los primeros pasos en una exploración más profunda de estrellas, planetas y vida más allá de nuestro planeta.

Y me quiero detener aquí, porque quiero ser claro en que no pongo en duda la existencia de razas superiores, y extraterrestres por supuesto, tanto tecnológica como espiritualmente. Estoy totalmente seguro que cuando la humanidad finalmente se libere de sus prejuicios, la astrofísica será la primera ciencia en unirnos con el resto de las especies de la humanidad.

En esta sección, compartiremos los últimos y más relevantes avances en el campo de la astrofísica, y especialmente entenderemos cómo una ciencia exacta explica los fenómenos que están detrás del Tzolkin.

Los ojos y los oídos de la humanidad están abiertos al cielo, solo queda aceptar la realidad.