Justo recibía una cadena por hotmail cuando se me ocurrió la idea para esta reflexión. “Démosle un respiro al planeta, todos apaguemos la luz 5 minutos”, o algo así. Pensaba que el verdadero respiro se lo daríamos cuando de una vez por todas empezemos a hacer las cosas en el orden en el que se deben hacer. No podemos negar que existe una tendencia clara y sostenida en el último tiempo, de querer convocar multitudes y voluntades para todo. Es como que lo místico está de moda y todos quieren de una u otra manera participar. Sin embargo, lo que considero errado de que se plantee como una moda, es que se hace para mostrarle al resto y no por iniciativa o búsqueda propia. Es como estar afiliado a algo y mirar a los que no, con un dejo de soberbia camuflada.

¿Cuántos de ustedes han ido a una fiesta trance, de las que últimamente se hacen por todo el mundo? Personalmente no he estado en ninguna pero sí tengo amigos a los que les encanta. No quiero en absoluto entrar a juzgar sus actos, no tiene sentido ni cabida en esta reflexión. Lo que sí quiero someter a análisis es la capacidad con que muchas personas adhieren a todo tipo de convocatorias, sin el más mínimo esfuerzo de plantarse introspectivamente, autoanalizarse, y trabajar de adentro hacia afuera. Podríamos ver una fiesta totalmente repleta de gente que baila en nombre de las buenas vibraciones para el planeta y contar a una minoría que realmente está haciendo un trabajo por mejorar las vibras propias.

Estoy convencido, y con el tiempo se ha ido convirtiendo en una certeza, que el único cambio que empíricamente me trae beneficios, es el cambio interior. Por mucho tiempo me amargué viendo como los sucesos me pasaban por encima, sin piedad. Sin embargo, comenzé a ir hacia adentro, empezé a estar más atento, a tratar de buscar un porqué inmediatamente después de cualquier respuesta emocional aparentemente espontánea. Así ha sido hasta ahora. Por supuesto queda mucho camino y escuela por aprender, pero los beneficios ya se notan, comienzan a suceder las cosas que quiero para mi vida, a rodearme de buenas personas y a apartarme naturalmente de los que podrían afectarme.

Si todos buscáramos en nuestro interior, si todos nos sanáramos desde adentro, sí que le daríamos un respiro al planeta.