Tal cual lo decía en mí post anterior,  los eventos asociados a la naturaleza como fuente causal –y el terremoto de Chile es uno de ellos- son inevitables e inexorables, pues obedecen a un “Orden Mayor” cuyos alcances nuestra limitada mente e inteligencia humana no son capaces, por ahora, de percibir ni dimensionar.

Generalmente….y digo generalmente pues no alcanzo a vislumbrar si es en todos los casos,  El Orden mayor nos provee, a través de la naturaleza, de los paliativos para enfrentar sus efectos destructivos .
(Es Ley universal que, a todo esfuerzo constructivo le antecede uno destructivo…..para comer el huevo, hay que destruir su cascara.).

El Terremoto del 27 de febrero recién pasado en Chile, no es una excepción a esta máxima y es lo que, en esta ocasión, me motiva a escribir este post y compartir este saber.

Hay dos efectos colectivos que se pueden mitigar con las herramientas
De la naturaleza:

  • La Neurosis colectiva, producto de la suma de las neurosis individuales y
  • Las infecciones de todo tipo, producto de la falta de suministro de Agua potable.

La Lechuga: Es un potente Sedante y tranquilizante, que deprime la hiperactividad y además es hipnoinductor, facilitando el necesario y reparador dormir, sin el cual las alteraciones nerviosas se magnifican en grado mayor, llevando a conductas que el Ser Humano en otras condiciones no se permitiría.

El limón: Poderoso desinfectante,  remisor y preventor de alrededor de 150 patologías;  Depura y purifica la Sangre, mantiene las arterias limpias, limpia y descongestiona colon e intestinos…etc, etc.

Tanto, la Lechuga como el Limón, son cultivados y comercializados en las zonas desvastadas por el Terremoto.

La Lechuga, junto con paliar el efecto neurotizante del sismo,  sirve como un muy sano alimento;  Y el Limon sirve como un valioso elemento de Higiene ambiental.

Por tanto,  la sugerencia que me siento motivado a realizar es la siguiente:

  • Que los Agricultores de la zona, que los producen, aporten la mayor cantidad posible de Lechugas y Limones en las zonas afectadas.
  • Que las autoridades, a través de los medios de comunicación,  promuevan su consumo.
  • Que no se tenga miedo a las eventuales bacterias que el lavado con agua no logre sacar de las lechugas, pues estas serán finalmente anuladas por el efecto desinfectante del limón.
  • Que la lechuga, solo se consuma aliñada con sal y limón, evitar el uso de aceites, que además de ser escasos disminuye el efecto paliativo.
  • Que, idealmente, el Limón se les de a los niños en ayunas, media hora antes del desayuno.  El Jugo exprimido de 1 limón diluido en la doble proporcion de agua cocida (fría o temperada)

Haya Pazen vuestros corazones
En estos tiempos de
Grandes convulsiones.