Siguiendo con noticias dignas de las canteras de los más creativos escritores de ciencia ficción, esta es una que ya tiene un tiempo, de hecho desde el 2002. Pero algo que tienen a favor los escritores, es que son ellos los dioses de sus historias, por lo tanto, generan sus propias leyes y verdades. Sin embargo en el ámbito del estudio del universo (y por supuesto también en una escala inversa, hacia el universo subatómico), pareciera ser que a medida que nos acercamos a una respuesta aparecen más preguntas.
Los telescopios de rayos-X como el Observatorio de rayos-X Chandra, pueden detectar el brillo incandescente del gas sobrecalentado que cae arremolinándose hacia el interior de un agujero negro.
Es el caso de esta historia, fue el observatorio de rayos X Chandra de la NASA, quién confirmó la teoría expuesta ya en el año 1974 por el astrónomo británico Sir Martin Rees. Pero partamos primero por entender, o por lo menos hacer el intento, de que se trata este fenómeno. Cito textual de la fuente:
- “Un agujero negro es un objeto tan masivo y tan compacto a la vez que ni siquiera la misma luz puede escapar a su exorbitante gravedad. Por décadas, los científicos han argumentado que las estrellas gigantes (aquellas cuya masa es al menos 10 veces más grande que la de nuestro Sol) normalmente tienden a concluir sus vidas como supernovas, explosiones catastróficas que dispersan materia a años luz de distancia a través del espacio interestelar, dejando atrás solamente un residuo denso de la estrella original. Si el residuo excede unas 3 masas solares, se convertirá en un agujero negro.” –
Lo que teorizaba Sir Martin Rees, era que los agujeros negros supermasivos podrían existir en los centros de las galaxias con núcleos muy activos que brillaran con la intensidad de 30 mil millones de soles. “Hoy en día es la teoría más aceptada para los núcleos activos de las galaxias”, dice Donald Kniffen, científico del programa Chandra de la Oficina de Ciencias del Espacio, en las oficinas centrales de la NASA. Incluso ya llega a pensarse que no sólo estas galaxias súper activas se explicarían de esta forma, sino que galaxias ordinarias como nuestra propia Vía Láctea, también los poseen.
Mientras Rees aún especulaba sobre el centro de nuestra galaxia, los radio astrónomos Bruce Balick y Robert Brown también lo observaban. Allí descubrieron una fuente de radio compacta y variable que se parecía mucho a un quasar débil, algo lejano que generalmente se encuentra cerca del límite del Universo observable. Pero este objeto se hallaba a “tan sólo” 26.000 años luz de distancia (en nuestro propio patio trasero cósmico). Como se encontraba en un extensa fuente de radio que ya se conocía como Sagitario A, lo llamaron Sagitario A* (Sagitario A estrella).

Imágenes de Sagitario A y A* tomadas desde el Observatorio de rayos-X Chandra
Durante todo este tiempo se ha observado el fenómeno y han sido los rayos X los que han podido mostrar la evidencia definitiva, básicamente por dos razones: los rayos X son capaces de detectar cuando un objeto es “engullido” por un hoyo negro; y además, sólo los rayos X pueden penetrar la densa capa de polvo que nos vela el centro galáctico. Finalmente en julio de 1999, Chandra logró localizar una fuente de rayos X que coincidía con Sagitario A*. Una excelente noticia pero que a la vez comenzó a generar discrepancias. Los rayos X observados tenían sólo una quinta parte de la intensidad prevista por la teoría. Una posible respuesta para los astrónomos fue que hace 10 mil años atrás, una supernova explotó muy cerca de Sagitario A*. Los gases se expandieron rápidamente, impidiendo que el material local cayera dentro del agujero negro. La disminución de dicho material significó una emisión menor de rayos X.

Una imagen del Observatorio de rayos-X Chandra de la región central de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Un agujero negro supermasivo se esconde en el interior de la mancha blanca brillante, cerca del centro de la imagen.
Ha sido sin duda un gran paso en la carrera humana por conocer el Universo. Quizás esta noticia podría tener relación con la emisión de Rayos Cósmicos; aún no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que seguiremos haciendo descubrimientos tan sorprendentes que harán que nuestra ciencia ficción parezca un simple diario de vida.




Bueno muy bueno, aunque siempre hace falta más información, clara y didáctica para personas nom muy entendidas en estas materias.
Ojalá publiquen mas imagenes. Gracias, felicitaciones.