Ayer en la mañana recibí un video que algunos de ustedes ya habrán visto. Y si no lo vieron, probablemente habrán tenido contacto con algún contenido similar. En Youtube y blogs conspirativos se hablaba de la gripe porcina como la nueva bandera falsa del nuevo orden mundial. De la misma forma, la imaginería se expande viralmente, moviendo masas y voces a nivel exponencial. Ya al mediodía recibía llamadas de amigos preguntándome si lo que habían visto era real; en la tarde llegando a casa del trabajo, hablaba con mi madre (que manifiesta una creciente devoción por los canales de noticias) y me dice con miedo en su cara “algo está pasando”.

Cómo decirle que no, claro que algo está pasando. Es imposible pensar en un planeta “normal”, porque sin mediar credo, religión o escuela de pensamiento, ya nada es lo mismo. Cómo decirle a mi madre, que del planeta en el que ella jugaba de niña, sólo quedan recuerdos. Desde el nefasto 11-S, la teoría conspirativa ha crecido enormemente por la red, ganando adeptos y creyentes, que demostrando actos de verdadera fé siguen las hipótesis esperando sus desenlaces. Recordado es el gran levantamiento que se gestó a raíz del esperado – y luego falso – avistamiento de la Gran Nave de la Federación Galáctica el 14 de octubre pasado. En honor a la verdad, debo decir que ese día yo también miré al cielo.

Todos los gobiernos han hecho llamados a la calma, y sin duda me sumo también a ellos, pero quiero agregar algo, obviamente de acuerdo a la línea editorial de este blog. Pareciera ser que todos estamos esperando que ocurra algo. Independiente de las motivaciones de cada uno, muchos vemos todas estas situaciones con la firme convicción de que algo mayor sucederá. Es como si viviéramos absolutamente atentos y pendientes de lo que está ocurriendo afuera; adormecidos y sin poder percibir lo que está sucediendo dentro de cada uno de nosotros. Hernán me lo dice todo el tiempo, y aprovecha la ocasión en cada post para enfatizarlo. Debemos dejar de ver cómo suceden las cosas. Es tiempo de acción en nuestro interior, porque finalmente lo único que nos puede preparar para cualquier cosa, es cuán bien preparados podamos estar nosotros, internamente.

Se acerca un evento maravilloso, el Festival de Wesak. Un momento único en el año, una oportunidad para que cada uno de nosotros pueda profundizar y reflexionar. Una oportunidad única, para poder hacer que las cosas sucedan.

Este sábado 9 de mayo se celebra en todo el mundo el Festival de Wesak. Una instancia única de bendición para el planeta.

 

Eso ha sido por hoy, un post algo improvisado, pero espero generar un espacio para que sean ustedes quienes lo enriquezcan con sus comentarios.

Un gran abrazo a todos!