Unos buscan la libertad en las drogas, otros en la música y otros en el libre mercado. Otros la buscaron en la revolución bolchevique y otros en las dictaduras militares.
A través de un gurú, o a través de un maestro. Otros en la revolución de las flores, o en mayo del 68.

Algunos la buscaron marchando con Gandhi, otros orando y otros mantralizando. Otros a través del terror y otros a través del dolor.

Todos hemos fracasado.

Las drogas matan las neuronas y el ímpetu rebelde en nuestros jóvenes. El ruido estridente en las discotecas y en las calles no permite escucharnos.
Hay cada vez más pobres y el sistema económico imperante sólo ha terminado esclavizándonos. El dinero ya no circula, ha sido reemplazado por el plástico y la virtualidad de números intangibles.

Las burocracias políticas ahogaron nuestro grito de libertad e hipotecaron nuestros sueños y utopías. La democracia ha terminado siendo, el mal menor.

Millones de hermanos y hermanas torturados y desaparecidos en nombre de la liberación nacional de uno y otro signo.

La new age ha terminado siendo un instrumento adormecedor al servicio del sistema imperante.

Estamos llenos de falsos profetas e impostores de maestrías.

Hemos terminado renunciando a las utopías; nunca antes como hoy tuvimos mas miedo. Ya no somos capaces de resistirnos ni protestar ante tanto signo de maldad.

Nos hemos quedado sin líderes ni conductores. Estamos solos, a merced de los lobos.

Ya no basta con rezar pues los que nos enseñaron a orar han perdido nuestra credibilidad.
Miles de inocentes son victimas de la violencia racial y religiosa.
Hemos optado por crecer en dolor, y no en conciencia.

Pareciera ser ésta la hora, en medio de tanto signo oscuro, de acometer la única y verdadera revolución, en busca de la única, verdadera y permanente libertad:

la liberación interior de todos nuestros encadenamientos físicos, emocionales, mentales y religiosos.
Devolvámosle todo el poder al ser que verdadera-mente

Yo Soy

El Tzolkin, es la herramienta de hoy para lograr ese propósito…

mi liberación.